noche en la opera destacados

Una Noche en la Opera

En el año 1935 cuando se hizo esta película, no bastaba con hacer reír, la oferta cinematográfica aún no mareaba a los que cambian los carteles de los cines. Por eso había que entretener en muchos sentidos a los espectadores, esto se traduce en una historia de romanticismo, largas escenas teatrales, auténtica ópera cantada y como no hilvanarlo todo con humor y con ese estilo que solo esos genios sabían hacer. También hay que pensar en el sufrido pasado de los hermanos Marx por teatros de mala muerte y mal pagados, de ahí las escenas tan atípicas como Chico y Harpo tocando el piano o el arpa, un tributo a su historia.

Sin embargo si algo puede chocar con el espectador actual, es precisamente la mezcla de géneros, no todos están preparados para ver auténticas escenas de ópera o de baile tan extensas y claramente desmarcadas del resto del film. Pero al margen de la calidad que esas partes también desprenden, es imposible que la brillantez de Una Noche en la Opera se vea afectada. Ver alguna película de los Hermanos Marx no sólo es recomendado sino obligado, y si tienes que decidirte por conocerlos por primera vez, no te lo pienses y comienza con ésta, porque verla es todo un privilegio.

una noche en la opera critica de cine

El argumento se podría resumir con el breve periplo de sus personajes, por un lado Otis B. Driftwood está ayudando a dar a conocer en sociedad a la Señora Claypool(Margaret Dumont), claro que a su vez está tratando de aprovecharse de ella mediante una sutil pero nunca seria seducción. Tratando de recobrar la confianza de ella después de llevar mucho tiempo sin conseguir nada intenta contratar para la nueva temporada de la compañía de Opera al gran tenor Lassparri, pero en vez de eso acaba conociendo a Fiorello y Tomasso, que le seguirán a todos lados a partir de ahí.

Lassparri que es un aclamado tenor pero a la vez una persona malvada y egoísta trata de romper la relación de amor entre la cantante Rosa (Kitty Carlisle) y Riccardo (Allan Jones). Driftwood, Fiorello y Tomasso harán todo lo posible por impedir que Lassparri se salga con la suya y usando sus artimañas consiguen que en el gran estreno en Nueva York de la ópera sea Riccardo quien cante con Rosa y se gane el reconocimiento del público. Hasta llegar ahí se sucederán varias situaciones a cuál más absurda, con el dueño de la compañía Herman Gottlieb (Sig Ruman), con los aviadores, el inspector o con cualquiera que se cruce en sus caminos.

Si alguna vez has leído, visto o escuchado algo sobre los hermanos Marx, con mucha probabilidad alguna frase o escena ha salido de esta película. Porque de todo el repertorio de gadgets de humor que se mencionan siempre aparece el camarote abarrotado de gente, la archifamosa parte de la lectura del contrato con aquello de “La parte contratante de la primera parte…” o el boicot a la ópera en el teatro. Escenas tan famosas como cómicas que más se disfrutan cuanto más se ven. La naturalidad con que los hermanos Marx impregnan de humor sus escenas salta de la pantalla de igual forma, embargando al espectador e introduciéndolo en la absurda situación.

Criticada por el cambio de estilo de los hermanos Marx sólo se podría decir que se retuerzan de envidia los que piensen así. Porque en esta película se condensa tal cantidad de humor en las situaciones y en las frases, que de cada perla que Driftwood suelta por la boca se podrían llenar libros del buen comediante. Una obra maestra a su alcance que sería inaceptable dejar pasar si ha llegado hasta aquí leyendo.

Publicado el Categorías Criticas